EFE / VÍDEO: AGENCIA ATLAS

  • El joven guatemalteco de 28 años ya es capaz de sentarse sin sentir dolor; estaba “partido en dos”, según Cavadas.
  • El cirujano y su equipo le reconstruyeron una separación de la columna y la pelvis utilizando hueso del peroné.
  • Los ’12 milagros’ del doctor Pedro Cavadas.

Pedro Cavadas

El cirujano Pedro Cavadas ha operado de la columna y la pelvis a un joven guatemalteco de 28 años que quedó tetrapléjico a los 9 años por una bala perdida y que, según el propio médico, estaba “partido en dos”.

Ahora, Wilmer Arias es capaz de sentarse sin sentir dolor, algo que el paciente, sometido a dos intervenciones para reconstruir la separación completa de la columna y la pelvis, califica de “increíble” después de años postrado. “Ahora puedo retomar lo que hacía y lograr muchas cosas más”, ha dicho en la rueda de prensa en la que comparecido junto al doctor en el Hospital de Manises.

El caso, muy complejo, presentaba una infección masiva en la zona sacra con pérdida de la parte inferior de la columna y de la pelvis, que obligaba a Wilmer a permanecer encamado y con riesgo vital para él, según el cirujano.

“Es una historia bonita y por eso la contamos porque cirugías complejas hacemos todos los días“, ha destacado Cavadas, quien ha precisado que Willmar, al que ha calificado como un tipo “muy duro”, sigue siendo tetrapléjico “pero puede sentarse y retomar su vida previa al accidente”.

El joven ha explicado que recibió el impacto de bala en 1999 cuando estaba jugando cerca de la casa de sus abuelos, con los que vivía, y estuvo dos meses y medio en coma y al no moverse durante ese tiempo le salieron varías úlceras y todas cerraron menos la del sacro, “que se complicó”.

En 2015 le dijeron que tenía que dejar trabajo y estudios y se pasó casi dos años tumbado y con dolores. Cuando  le dijeron que no tenía posibilidad de operarse ni en su país ni en Estados Unidos, perdió la esperanza y “entonces apareció Cavadas y dijo: ‘esto está chupado'”.  Ahora puede sentarse sin dolor alguno: “Esto es increíble”, ha subrayado el joven.

Una “bala perdida”

El joven trabajaba en el campo desde los siete años e iba a la escuela cuando sufrió el accidente. “Estaba jugando a los nueve años junto a mis primos cerca de casa cuando una bala perdida atravesó mi cuello”, ha explicado. Tras dos meses y medio en coma y después de una cirugía, debido a su inmovilización, empezó a desarrollar úlceras en diferentes zonas de su cuerpo, la más grave en el área sacra, que no curó y empeoró con el tiempo.

Mientras, empezó a estudiar Administración y Dirección de Empresas en Guatemala, hasta que las cosas se tornaron “más complicadas”.“No podía ni acostarme boca arriba, tenía mucho dolor”, ha explicado. Finalmente, los doctores le dijeron que tenía que hacer “reposo total”, y abandonó los estudios durante dos años.

“Los doctores de Guatemala y Estados Unidos decían que mi caso no tenía solución. No imaginaba encontrar a la persona que me salvaría de tanto dolor”, hasta que contactó con Cavadas a través de una enfermera española, Marta, que “trabaja mucho” en su país.

Cavadas: “Tenía una infección masiva”

El médico valenciano ha explicado que la profesional sanitaria le llamó explicándole que el joven tenía una úlcera en el sacro, “algo completamente estándar”, y Cavadas se sorprendió porque ella le dijo que en Guatemala no le podían operar. Propuso que se desplazase hasta Valencia.

“Cuando llega aquí, no era una úlcera sacra. Tenía una úlcera en el sacro pero básicamente era una infección masiva con perdida de toda la parte inferior de la columna vertebral y pérdida de la pelvis, a efectos prácticos estaba partido en dos, por un lado el tronco y por otro los restos de la pelvis. Una situación completamente distinta de una ulcera sacra que le obligaba a estar en cama todo el día, en situación de riesgo vital”, ha detallado el especialista.

El paciente llegó el pasado marzo al Hospital de Manises para someterse a dos operaciones para tratar la disociación completa pelvirraquidea que le imposibilitaba estar sentado. En la primera intervención, se limpió la herida.

En la segunda, Cavadas y su equipo llevaron a cabo una operación microquirúrgica en la que se ha utilizado el hueso del peroné y piel de las extremidades inferiores para poder unir los restos de la pelvis a la columna lumbar”. La complejidad, ha explicado el médico, fue adaptar esta técnica, que es habitual, al caso de Arias.

Cavadas ha explicado que era un “paciente muy frágil”, porque un tetrapléjico “respira con dificultar” y el “posoperatorio se puede complicar”, por lo que había que “dosificar la agresión quirúrgica” y “es tan complejo planear como la cirugía en sí”. Además, se ha intervenido bajo la premisa de que el paciente debe volver a Guatemala: “No puedes hacer algo que pueda complicarse en dos años”, ha explicado el especialista.

Ir a la playa y bañarse

El joven guatemalteco puede continuar su vida desde una silla de ruedas con “ligera movilidad” de brazos y manos. Ha admitido que “había perdido las esperanzas” antes de emprender este “camino muy difícil, doloroso, lleno de complicaciones”, en el que ha estado acompañado de las Fundaciones Pequeños Hermanos y Pedro Cavadas.

“Pero se pudo, el doctor no se rendía y yo tampoco, porque tengo ganas de seguir viviendo y de hacer grandes cosas. Aquí estoy, con muchos planes de futuro. Puedo lograr todo lo que hacía antes y muchas cosas más”, ha subrayado.

Una de las primeras cosas que hizo Arias, según ha explicado, es ir a la playa y bañarse en el mar. “No me metía en el agua desde 2004, por la úlcera”, ha explicado, antes de apuntar que permaneció cerca de tres horas en el agua.

El joven llevará un corsé durante seis meses para que su columna esté recta y se adapte a esta nueva postura. Regresará en los próximos días a Guatemala, donde prevé finalizar sus estudios de ADE y cursar un máster en Márketing Digital.

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