El cáncer de mama preocupa a muchas mujeres, pues es una de las enfermedades más frecuentes entre la población femenina en edad reproductiva y se calcula que afecta a 670.000 individuos cada año en el mundo, provocando medio millón de muertes.

Se trata de uno de los tumores más frecuentes en las mujeres en edad reproductiva.

Tal vez por estos motivos, y porque es una de las modalidades cancerosas más antiguas que se conocen, se han generado muchas ideas en torno al cáncer de mama, algunas con más fundamento y otras más disparatadas. Este artículo pretende separar la realidad de la leyenda urbana en lo referente a las causas de esta enfermedad, cuyo mejor antídoto sigue siendo la vida sana y el control ginecológico frecuente a partir de los treinta años para detectarla a tiempo.

Principales mitos respecto al cáncer de mama

Los principales mitos sin fundamento sobre el cáncer de mama que corren por internet son los siguientes:

  1. El cáncer de mama se desarrolla en unos pocos días: es falso. Si bien es cierto que en función de la edad de la paciente -sobre todo si es joven- conviene ir deprisa en la extirpación y tratamiento, el tumor no tarda solo unos días en ir desarrollándose, por lo que las revisiones periódicas son el mejor método para detectarlo, sin descartar la autoexploración en busca de nódulos o durezas. Por el mismo motivo, si se nos detecta un tumor temprano, tenemos tiempo de pedir una segunda opinión, aunque por descontado no podemos demorar el asunto,
  2. Las ondas electromagnéticas del móvil o la wifi lo causan: no hay ninguna evidencia científica de que las ondas electromagnéticas causen ningún tipo de tumor; tampoco el cáncer de mama.
  3. El uso de sujetador aumenta el riesgo de contraer cáncer de mama: tampoco hay ninguna evidencia de que el uso de sujetadores o cualquier tipo de ropa apretada y que dificulte la circulación sanguínea aumenten el riesgo de padecer esta enfermedad.
  4. Recibir un golpe en el pecho puede ser causa de cáncer de mama: es absolutamente absurdo pensar que ningún tipo de contusión pueda provocar una mutación genética que active una mitosis celular descontrolada, es decir un carcinoma. Tampoco es posible que en una persona que ya tenga esta mutación en su material genético, el cáncer se pueda activar por un golpe.
  5. Si me detectan un cáncer me cortarán el pecho: no tiene por qué ser así si el tumor se detecta a tiempo o si no resulta muy agresivo. La prevención es fundamental para detectar el cáncer de mama a tiempo y también para evitar que se difunda al resto de tejidos. En este sentido, a día de hoy se realizan menos de la mitad de mastectomías que hace unas décadas y estas quedan reducidas a solo el 21% de las intervenciones por cáncer mamario. El otro 79% son extirpaciones solo del tumor. Incluso aunque nos detecten un tumor grande, es posible evitar la extirpación de la mama y de hecho los médicos hablan del ‘efecto Jolie’, tras la decisión de Angelina Jolie de extirparse los dos pechos, como la demanda de mastectomías innecesarias por parte de las pacientes.
  6. Tras el tratamiento del cáncer me quedaré estéril: esta creencia se deriva de la suposición de que la exposición a la radioterapia en paciente jóvenes las dejará estériles. Hay cierta probabilidad de que esto ocurra, pero no es un axioma, también podemos conservar la fertilidad y producir óvulos perfectamente sanos. Una alternativa viable en estos casos en la congelación de óvulos.
  7. Si mi madre lo tuvo, yo también lo tendré: existe un vínculo genético importante en el riesgo de padecer cáncer de mama, pero no es como para alarmarse en principio, pues si nuestra madre lo tuvo, nosotras tendremos un 5% más de probabilidad de padecerlo. Si los antecedentes se extienden a hermanas, abuelas, etc., la probabilidad si aumenta, pero siempre hay que tener en cuenta que el 70% de los cánceres de mama son totalmente aleatorios.
  8. Es un cáncer exclusivo de mujeres: en 99% de los casos lo padecen las mujeres, pero hay un 1% que afecta a hombres.
  9. Tener cáncer en una mama hace muy posible tenerlo en otra: este axioma solo es válido si somos portadoras del gen mutante que interviene en algunos tipos de cáncer de mama, pero incluso en este caso, la probabilidad de padecerlo en la otra mama se limita a un 40%.

Las causas reales más frecuentes

Según la Guía de la Sociedad Europea de Medicina Oncológica, son causas que aumentan el riesgo de cáncer de mama:

  1. La edad: a mayor edad, sobre todo a partir de los 35 años, mayor riesgo. Incluso así se dan algunos casos en pacientes más jóvenes.
  2. Que tu madre o tu hermana lo hayan padecido: pero también tu padre, tu tía o abuela paterna, pues la herencia mutante también la transmiten los hombres.
  3. Haber empezado a tener la regla muy joven: la prolongada exposición a altos niveles de estrógenos y progesterona -hormonas de diferenciación sexual- aumenta el riesgo, según se ha constatado.
  4. Haber entrado en la menopausia pasados los 55 años: por la misma razón que en el párrafo anterior.
  5. No tener hijos o tenerlos después de los 30: se ha comprobado que las mujeres con menos descendencia tienen más tendencia a padecerlo.
  6. Vivir en un país occidental y tener una buena posición sociocultural: esta constatación estadística muy probablemente está relacionada con la menor natalidad de las mujeres con mejor formación sociocultural.
  7. Haber estado expuesta a radiaciones en la zona de los pechos en el pasado: niveles altos de radiación en el pecho por causa del tratamiento de otros tumores aumentan el riesgo de mutaciones.
  8. Haber usado la píldora anticonceptiva oral a edades tempranas: debido a que estas píldoras contienen altos niveles de estrógenos y progesterona, pueden incidir en el aumento del riesgo, aunque ello no quiere decir que las píldoras sean contraproducentes, pues el mismo sigue siendo muy leve. Además, las píldoras actuales contienen menos niveles de estas hormonas. Por otro lado, en mujeres que ya han tenido descendencia, esta relación es menor, así como después de diez años de no tomar la píldora, cuando el riesgo adicional desaparece.
  9. Hacer uso de una terapia de reemplazo hormonal tras la menopausia: por los mismos motivos arriba citados.
  10. El tabaquismo y el alcoholismo: están en entre los factores, junto a la herencia de mutaciones genéticas, que más contribuyen al riesgo de padecer cáncer de mama.
  11. La obesidad y el sobrepeso: tras tabaquismo y alcoholismo, son un importantísimo factor de riesgo

Ir a la fuente

Creative Commons License
Este artículo se publica bajo licencia CC-BY-SA   Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International License.