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Mujer comiendo verduras

Los niños españoles con obesidad comen una media de 19,09 raciones de frutas, verduras y hortalizas a la semana, casi la mitad de las 35 raciones semanales que recomiendan los nutricionistas, según los resultados del II Estudio Caser sobre Salud Familiar, que muestra como además apenas hay diferencias en la dieta entre quienes van o no al comedor escolar.

El estudio se basó en las encuesta a los padres de 1.083 niños de 3 a 14 años de toda España, cuyo índice de masa corporal (IMC) reveló que un 20,8% tenía sobrepeso y un 13,2% obesidad. Y para evaluar si el consumo de alimentos era el adecuado para su edad, se tuvieron en cuenta las recomendaciones de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).

De este modo, vieron que el grupo de alimentos más consumidos por los niños de estas edades es el que engloba el pan, la pasta, el arroz, las patatas, las legumbres tiernas y los cereales, con 17,01 raciones de media a la semana que pueden ser razonable en función de la actividad física que realice el menor, según ha explicado José María Hernández Briones, director médico de Caser.

Sin embargo, si se tienen en cuenta las recomendaciones de los nutricionistas, el mayor déficit se observa en los grupos de frutas verduras y hortalizas, ya que consumen una media de 21,1 raciones, lejos de las 35 recomendadas para estas edades.

Además, en estos alimentos existe una relación directa entre su consumo y el peso, ya que los niños con bajo peso comen una media de 25,53 raciones, siete más que quienes tienen obesidad.

Pese a esta carencia, los padres participantes en el estudio califican con un 7,7 sobre 10 los hábitos alimenticios de sus hijos, incluidos los que tienen hijos con obesidad, que se dan un 7,5. “Unos datos que muestran que los padres no somos críticos con lo que estamos haciendo”, ha reconocido Hernández Briones.

Padres consentidores

Una puntuación que no quita para que hasta el 44% admita que echan en falta algunos elementos en la alimentación de sus hijos, sobre todo más pescado, fruta y verduras. En el caso de los niños con obesidad, el 63% de sus padres creen que sus hijos deben comer más verduras pero en cambio, solo un 7% cree que su hijo coma mucho.

De igual modo, el estudio analizó las técnicas de cocinado de los alimentos y vieron que la más habitual es la cocción, utilizada una media de 8,2 veces por semana, seguida de la plancha (4,3) y el horno (3,04). La menos utilizada es el cocinado a través del microondas, que sin embargo es tres veces más usado en los niños con obesidad (0,21) que en el resto de encuestados (0,07).

“Esto indica un mayor consumo de alimentos preparados, ya que el microondas suele utilizarse en estos casos”, ha explicado Hernández Briones.

El estudio también ha analizado diferencias en la dieta en función de si los niños comían a diario entre semana, algo que hacían el 25,7% de los encuestados.

El 86% de los padres admiten que sus hijos están satisfechos con lo que comen allí y, según este experto, los resultados “desmontan el pequeño mito de que los comedores consiguen que los niños coman más de aquello que no les gusta”, dado que no han observado grandes diferencias con lo que comen aquellos que no acuden salvo en el consumo de frutas, que en estos últimos es algo mayor (14,1 raciones semanales, frente a las 11,7 de quienes van al comedor).

Además, el estudio ha analizado si la crisis económica ha podido influir en la alimentación de los niños y, según han visto, un 6,6% de los padres ha admitido que la dieta de sus hijos ha cambiado como consecuencia de la misma, sobre todo en los niños de 11 a 14 años (8,6%).

Una situación que, en estos casos, derivó en un mayor consumo de productos de marca blanca (45,1%), una reducción del pescado (36,6%) o de carnes (16,9%).

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