Se suele decir que en un conflicto la verdad es siempre la primera víctima. En el caso de Catalunya, en esa lista de damnificados, el cava vuelve a ser uno de los protagonistas involuntarios. Y es que lo ocurrido en los últimos meses, la tensión tras la desproporcionada actuación policial del día 1 de octubre, y la posibilidad de que haya una declaración unilateral de independencia, ha hecho que muchos vuelvan la mirada hacia las empresas y productos catalanes.

Y, entre ellos, el cava y las grandes empresas productoras de esta bebida vuelven a situarse en el blanco de algunos. Desgraciadamente nada nuevo, porque hace unos años una campaña similar ya produjo un notable descenso en las ventas internas de cava durante la Navidad de 2005.

Ahora, con las posturas más radicalizadas y un panorama de difícil solución a corto plazo, la historia va camino de repetirse. Para caldear todavía más el ambiente, Codorníu y Freixenet -las dos principales bodegas de esta Denominación de Origen- se han visto envueltas recientemente en polémicas alrededor del denominado Procés y del reciente referéndum.

La relación de uno de los accionistas de Codorníu y miembro de la familia Raventós -propietaria histórica de la firma- con Unipost, la empresa que repartió parte de las papeletas y documentación para el referéndum del pasado día 1, ha sido excusa suficiente para que desde las posturas más conservadoras de España se llame al boicot de esta marca.

Codorníu, por su parte, ya ha salido al paso de la polémica negando cualquier relación con Unipost y recordando que ellos hacen cava, no política. ¿Suficiente para calmar los ánimos? Posiblemente ni los del “a por ellos” ni los medios de extrema derecha se den por satisfechos con las explicaciones.

Paralelamente, José Luis Bonet, presidente de Freixenet -y de la Cámara de Comercio de España, por cierto- también se ha pronunciado sobre el tema, pidiendo diálogo, debate y un referéndum pactado y legal. Una postura que, curiosamente, ha sido utilizada desde ambos lados para defender sus respectivas causas.

 

Aunque no es el cava el único producto amenazado y son varias las denominaciones de origen catalanes que también debaten internamente si posicionarse o no, es verdad que la dependencia del mercado interno es mucho mayor en el caso de los espumosos.

Y aunque la industria del cava ha hecho los deberes en los últimos tiempos y ha potenciado la exportación internacional para compensar la caída en el mercado nacional, la mala noticia es que el sector del cava no pasa por su mejor momento.

El consumo disminuye en España, pero también en grandes mercados exteriores, a favor de otras bebidas como el prosecco italiano que, por ejemplo, arrasa en Reino Unido. De hecho, Freixenet ya produce para exportación tanto prosecco como -desde hace tiempo- sangría. Paralelamente, ambas marcas también están potenciando sus gamas altas para intentar elevar la categoría del cava y, con ello, el precio medio.

¿Pero de verdad se ha notado el aumento de la demanda en otras bodegas que también producen cava o espumosos fuera de Catalunya? Mucho, sobre todo en el último año, nos confirman desde una de ellas situada en Almería. Cada año, cuando se acerca la Navidad, llaman para pedir “cava no catalán”, confiesan. Y lo mismo ocurre con otros productores en Extremadura y La Rioja, dos de las zonas donde también se elabora esta bebida.

Posiblemente sea un tema menor en la larga lista de problemas bastante más graves y urgentes que el gobierno central y el catalán tendrán que afrontar para salir del callejón político en el que se encuentran, pero todo un símbolo de esa desafección entre Catalunya y España de la que tanto se ha hablado y que algunos se han encargado de alimentar en los últimos años.

Ir a la fuente
Author: La Gulateca
Creative Commons License
Este artículo se publica bajo licencia CC-BY-SA   Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International License.