20MINUTOS

'Benching'

Tienes una cita y a partir de ahí parece surgir un flechazo. Las quedadas se producen de manera constante hasta que parece que la cosa se empieza a poner seria y entonces la otra persona reduce drásticamente sus mensajes y sus posibilidades de quedar. Empiezas a creer que todo está acabado. Justo en ese momento, esa persona te manda el mensaje clásico de ‘Ey! Cómo te va?’. Digamos que así podríamos resumir rápidamente una nueva (y cruel) tendencia amorosa llamada ‘benching‘ que, junto a otras como el ‘ghosting‘ se han convertido en habituales con la eclosión de los smartphones, especialmente entre los más jóvenes aunque no exclusivamente.

El ‘benching’ es un término acuñado de ‘bench’ y vendría a ser algo así como ‘estar en el banquillo’, ser el suplente o el plan b. La psicóloga especialista y coach en rupturas sentimentales Chelsea Leigh Trescott define esta práctica como hacer consistente una relación que es inconsistente. “Cada vez son mayores y más rápidas la posibilidades de tener citas y muchas personas se están convirtiendo en verdaderos especialistas del ‘benching’. Es como si de un deporte se tratase. Puede llegar a tener su alineación titular (personas a las que más desea) y otras suplentes (por si fallan las primeras)”, explica Leigh Trescott.

David Bennett, otro experto en relaciones sentimentales, explica que las nuevas tecnologías empeoran día a día esta práctica del ‘benching’. La privacidad en redes sociales crece y esto es utilizado por las personas que juegan con sus ‘planes b’, mientras que antes se hacía más complicado ‘esconderse’. La parte afectada por el ‘benching’ sufre cada vez que se siente apartada u olvidada, pero suele volver a caer cuando vuelve a ser reclamada, lo que a la larga multiplica el dolor y alimenta sus dudas e inseguridad.

Leigh Trescot apunta que el daño viene cuando se potencia el sentimiento de esperanza en la persona afectada. “Es habitual la frase ‘no puedo quedar contigo… ahora mismo’. Encierra esa esperanza y hace que la persona crea que no todo está perdido”. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta actitud convierte al afectado en una persona más dependiente de la que le está haciendo ‘benching’, que suele poner solución al problema que ella misma genera una y otra vez con citas que no obedecen a ninguna lógica sentimental y sí a la oportunista y egoísta. También, apunta Leigh Trescot, hace que la persona afectada dé la espalda a otras personas con las que podría entablar una amistad o algo más, encerrándose cada vez en una sola.

Cuanto más se sucede en el tiempo, peores son las consecuencias para la persona afectada, que encuentra menos respuestas y cada vez es menos valiente para dar el paso que deje atrás esa relación tóxica.

Los mensajes recibidos por la persona que realiza ‘benching tienen un efecto mayor del que se puede creer en la persona que los recibe. Un estudio establece que los mensajes de personas que nos atraen suelen provocar reacciones placenteras, pero también adictivas en nuestro cerebro. De hecho, la táctica de quien los manda se basa en mantener el contacto a través de Whatsapp o Facebook (también con ‘likes’ o comentarios) de manera que ese ‘plan b’ no se olvide de ella y mantenga el interés.

20MINUTOS
Ir a la fuente

Creative Commons License
Este artículo se publica bajo licencia CC-BY-SA   Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International License.