¿Cuánta agua hay que beber al día? Seguramente es una de las preguntas más buscadas en Google, y no es extraño que proliferen respuestas en blogs e incluso en medios de comunicación que pretendan dar la respuesta exacta. Corren al respecto varios mitos: uno de ellos asegura que la cantidad adecuada son unos dos litros diarios de media para personas adultas. Otro que la OMS recomienda un litro por cada 35 kilogramos de peso.

El mito de los 2 litros

El primero carece de base científica, tal como demostró un metaanálisis publicado en 2002 en el American Journal of Phisiology y que actualmente sigue vigente. El mismo, tras estudiar la numerosa literatura existente sobre el tema, llegó a la conclusión de que no existía base científica para recomendar el consumo de dos litros diarios por persona. Es más, el estudio apuntaba a que dicha cantidad podría ser incluso excesiva, aunque sin suficiente base para estar seguros.

Por otro lado, hacía hincapié en que la cantidad de agua recomendable puede variar mucho de una persona a otra dependiendo de sus circunstancias. A este respecto, no es lo mismo una persona que resida en un clima frío y húmedo que otra que habite en uno templado y seco. También influirá el peso de la persona y el tipo de actividades físicas que realice: por ejemplo si pasa el día sentado en una silla de oficina o es un repartidor que hace esfuerzo físico y suda. En cada caso se precisará de una cantidad distinta de agua.

 

 

La OMS no recomienda beber ninguna cantidad

El segundo mito, el de que la OMS recomienda beber una cantidad de agua concreta al día -en algunos casos se habla de un litro por cada 35 kilogramos de peso de la persona, en otros de 35 mililitros por cada kilo de peso y en otros de hasta tres litros-, carece de absoluto fundamento, pues dicha organizacióm jamás ha emitido esta recomendación. De hecho la OMS suele hablar del ‘consumo de agua domiciliaria‘ poniendo su énfasis en la salubridad y la disposición para la higiene, pero no hace referencia a la hidratación.

Una pista de cómo puede haberse colado este mito en las redes sociales y algunos medios de comunicación, nos la puede dar el siguiente vídeo:

 

 

El vídeo ha sido curiosamente patrocinado por canal de YouTube I Love Agua Mineral, patrocinado por el Instituto de Investigación Agua y Salud. En la página de dicho instituto puede leerse: “Este Instituto cuenta con el apoyo de la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (Aneabe)“.

Es decir que probablemente es una leyenda impulsada desde las corporaciones de agua mineral envasada y con un claro interés comercial. La conclusión por tanto es que la OMS no recomienda beber ninguna cantidad en concreto. También existen no pocos estudios financiados por grandes corporaciones con intereses en el negocio del agua envasada que patrocinan el mito de la falta de hidratación necesaria diaria. El nutricionista Juan Revenga ofrece este y este ejemplo en uno de sus artículos.

¿Qué cantidad hay que beber entonces?

Si no son dos litros, ¿cuál es la cantidad diaria aconsejable, al menos media? La nutricionista Mònica Moll, del Institut de Salud Integrativa i Conscient, apunta a que es una pregunta mucho más compleja de lo que aparenta y que puede tener múltiples respuestas: “casi una para cada persona”. “Para empezar la más simple sería la que nos pida nuestra sed”, dice Moll. Es decir, que si tenemos sed bebamos agua. Ahora bien, “hay personas que por el ritmo de vida que llevan ni siquiera reparan en que tienen sed, por lo que sí debemos ser conscientes de que tenemos que hidratarnos”.

Lo normal es que parte del agua que ingerimos provenga tanto de las infusiones que podamos tomar a diario -café o té, con el añadido o no de leche.- como de una alimentación rica en frutas, verduras y materias primas frescas, además del agua pura y dura. Muchas personas no beben demasiados vasos de agua al día, o beben pocos, pero no tienen especialmente sed porque su dieta es rica en vegetales y frutas o la toman con la leche o el café, etc.

 

 

No obstante Moll matiza que estos consejos solo valen para individuos sanos, ya que en caso de personas enfermas del riñón, con infecciones de orina, bajas en defensas o bien en personas mayores o bebés, “las necesidades pueden ser sensiblemente mayores, pero esto es algo que debe determinar un médico”.

Por otro lado es conveniente evitar los procesados con apariencia de saludables como fuente de agua por su alto contenido en sales y grasas saturadas, así como las bebidas carbonatadas, que en esencia son agua con azúcar. Y sí: las bebidas isotónicas también hay que evitarlas a no ser que vengamos de sudar mucho, porque su contenido en sales es alto y solo son indicadas para personas que hacen deporte. Algunas incluso vienen cargadas de azúcar.

Finalmente nos toca romper otro mito: el color del pipí no determina si estamos o no bien hidratados. Un pipí claro puede corresponder a que hemos ingerido alimentos con pocas sustancias colorantes, del mismo modo que otro amarillo fuerte y oloroso corresponderá a metabolitos de gran coloración y también volátiles. Pero nunca a que estemos o no bien hidratados. Claro que si bebemos agua en exceso expulsaremos orina incolora, pero precisamente porque bebemos más agua de la que el cuerpo puede asimilar.