(Foto GTres)

Viernes por la tarde. Llegas a casa y lo que más te apetece es tomarte una copa de vino. Problema: no tienes ninguna botella abierta. ¿Abrir una sólo para tomarte una copa? A saber hasta cuándo se queda después abierta… ¿Cuántas veces te ha pasado? Si eres como nosotros, ¡seguro que más de una! Pero tranquilo, no tienes por qué renunciar a tu copa. La clave está en conservar la botella, una vez abierta, en las mejores condiciones, y siendo consciente, claro, de que no podrás tenerla un mes abierta.

Un vino empieza a deteriorarse nada más abrirlo. En cuanto le sacamos el corcho comienza el proceso de oxidación, una reacción química que hará que el vino vaya perdiendo cualidades, como el sabor o el aroma, una vez que entra en contacto con el oxígeno.

Dependiendo del tipo de vino también aguantará más o menos. Por ejemplo, los vinos blancos y rosados nos aguantarán en -casi- perfectas condiciones unos 3 días, al igual que los tintos envejecidos. Si por el contrario son tintos jóvenes, pueden durar hasta una semana. En cuanto a los espumosos, pues no nos engañemos: el truco de la cucharita no sirve, así que mejor bebérselo en el momento si no queremos tener que tirarlos.

Dicho esto, y para asegurarnos de que aguanten lo máximo posible, tan solo hay que seguir los consejos de los expertos en la materia:

El vino hay que guardarlo siempre bien cerrado. Podemos usar incluso su corcho original, aunque no es lo más aconsejable, ya que este tapón no evitará que quede aire dentro de la botella, siguiendo así el proceso de oxidación. Lo mejor será hacernos con una bomba de vacío. Esta nos permitirá extraer todo el aire del interior de la botella, quedando cerrada de manera hermética con un tapón de silicona. Existen multitud de modelos en el mercado a precios bastante económicos, así que si aún no tienes una en casa, ¡no tienes excusa!

Las botellas abiertas, siempre en posición vertical. Mientras que las botellas cerradas se aconseja almacenarlas en posición horizontal, una vez abiertas ocurre todo lo contrario. Lo ideal es guardarlas en posición vertical porque de esta manera reducimos la superficie del vino en contacto con el aire.

 

Conservar en la nevera. El frío ralentiza el proceso de oxidación, así que lo mejor será guardar las botellas abiertas en la nevera. Es cierto que refrigerar el vino también hace que pierda cualidades, pero a temperatura ambiente el proceso de deterioro será más rápido. Eso sí, si se trata de una botella de vino tinto, recuerda sacarla de la nevera un rato antes de tomarla.

Ni una gota de luz. Otro factor importante a tener en cuenta es que el vino no debe estar expuesto a la luz, especialmente a la luz del sol, que contribuirá aún más a su oxidación. Si no quieres guardarlo en la nevera, buscar un lugar oscuro y fresco en el que la temperatura ambiente no supere nunca los 22º. Y si puedes permitírtelo -por precio y por espacio-, una vinoteca será sin duda la mejor de las inversiones.

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Author: Conchi Roque
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