El verano es la estación del sol, del calor, de la vida en la calle, de las vacaciones y, por supuesto, de las intoxicaciones alimentarias, puesto que la mayor parte de ellas tienen lugar en esta época. El motivo es que comemos más fuera de casa, los alimentos se conservan peor al aire libre y somos menos cuidadosos con ellos. Además, viajamos a países con unos estándares de higiene diferentes o bien, que tienen cepas bacterianas y víricas a las que nosotros somos más sensibles que los moradores nativos.

Se calcula que se producen unas 40.000 intoxicaciones alimentarias en Europa a lo largo del año, la mayoría de ellas leves pero algunas graves, especialmente para los grupos de riesgo como ancianos y niños menores de tres años, así como individuos inmunodeprimidos. El gran problema de estas personas, es la dificultad para recuperarse y restablecer el equilibrio hídrico y salino de su cuerpo tras las importantes pérdidas que suponen los trastornos de este tipo.

Porque las intoxicaciones siempre traen como consecuencia vómitos o diarreas acuosas, o bien ambos, fenómenos estos en los que se produce una importante deshidratación y desalinización corporal. En el caso de las intoxicaciones leves, la pérdida es más moderada y la reposición, por tanto, será más fácil.

Pero si los síntomas y el malestar se prolongan, la pérdida de agua y sales minerales puede amenazar a nuestra recuperación y, en casos extremos, a órganos vitales como los riñones. Sin llegar al paroxismo, lo cierto es que rehidratarse y reponer las sales minerales que regulan nuestra fisiología es muy importante durante un episodio de intoxicación para recuperarnos con mayor prontitud y evitar que los síntomas empeoren.

Para ello, deberemos tomar una serie de alimentos y bebidas suaves que nos ayuden a que nuestro sistema digestivo regrese poco a poco a su funcionamiento normal, y rechazaremos otros, que en cambio pueden complicarnos la vida al producirnos rechazo e indigestión, aumentando la tasa de vómitos y diarreas.

Alimentos y bebidas aconsejadas

  • Caldo de arroz: el caldo de arroz es una bebida muy eficaz para recuperar el equilibrio y muy sencilla de realizar. Se corta una cebolla y se pone a hervir en una olla junto a un puñado de arroz, aceite y un poco de sal -menos de la normal- durante veinte minutos. Una vez pasado ese tiempo de ebullición se cuela el arroz y se reserva. El caldo resultante es rico en hidrolitos de almidón y sales, además, de bacterias probióticas que pueden fermentar los azúcares. Iremos bebiendo de este caldo a lo largo de el día.
  • Arroz: ya sea en el caldo o en seco, su poder astringente, que corta la diarrea, nos puede ayudar a contener la deshidratación. Lo tomaremos una vez hayamos dejado de vomitar y nuestro sistema no rechace la comida, no antes ni a la fuerza.
  • Patatas: son ricas en energía primaria, es decir azúcares del almidón, y también en potasio, un electrolito fundamental que se pierde en las intoxicaciones, dando lugar a problemas musculares y renales. Nos pueden servir como sustituto del arroz, para ir combinando mientras nos recuperamos.
  • Infusiones vegetales: siempre y cuando sean neutras, es decir no ácidas y estén bien coladas, son una alternativa al caldo de arroz, aunque no tan potente. Si queremos inclinarnos por el té, que sea verde.
  • Zumos de fruta: pueden tomarse diluidos y siempre que no sean ácidos en exceso.
  • Manzana al horno: es otra buena fuente de energía y además un buen regulador intestinal, pero conviene que esté bien horneada para que la fibra insoluble esté gelificada y no nos resulte indigesta. De lo contrario, añadiremos a los demás trastornos ya existentes una sinfonía de flatulencias y gases.
  • Verduras hervidas: tienen que estar bien hervidas, aunque hayan perdido la mayor parte de sus vitaminas y sus compuestos antioxidantes. El motivo es que las queremos como un modo de colar en nuestro cuerpo el agua y las sales.
  • Pavo o pollo hervido: los usaremos como fuente de proteínas, siempre acompañando a otra fuente de hidratos de carbono, agua y sales.
  • Bebidas isotónicas: las bebidas isotónicas destinadas a la recuperación de deportistas tras un esfuerzo, pueden ser una buena alternativa para quitarnos la sed, hidratarnos y recuperar electrolitos.
  • Plátano: es un alimento que puede resultar muy bueno para algunas personas por su riqueza en potasio, pero indigesto para otras, sobre todo tras una intoxicación. En todo caso, si lo toleramos mal, lo incluiremos hacia el final de la recuperación.
  • Yogurt: es rico en probióticos y por lo tanto ayudará a recuperar la flora intestinal.

Alimentos y bebidas desaconsejadas

  • Refrescos: toda bebida dulce es altamente desaconsejada por su carga glucémica y su cantidad de gases.
  • Fruta: en general, dada su carga de azúcares, su acidez y su alto porcentaje de fibras insolubles, corren el peligro de resultar indigestas y provocarnos gases.
  • Café: la cafeína es un excitante que puede acelerar la generación de cortisol, la hormona del estrés, y por tanto contribuir a una mayor deshidratación corporal. En cambio, podríamos usar café descafeinado, que es rico en sales y compuestos que nos ayudarán a rehidratarnos.
  • Carnes rojas: en general la carne de mamífero -vacuno, ovino, porcino- resulta pesada e indigesta y no se recomienda hasta que estemos totalmente recuperados.
  • Ensaladas: las hortalizas crudas son buenas una vez estemos ya en fase de recuperación, pero en plena intoxicación no se recomiendan por su contenido en fibra.
  • Legumbres: su gran cantidad de fibra las hace muy indigestas y proclives a las flatulencias.