Todos los alimentos y productos de consumo alimentario -es decir elaborados, derivados, fermentados, etc.- pueden tener consecuencias desagradables si se abusa de ellos, al menos en la mayoría de los casos. Hay algunos incluso que son claramente poco recomendables o solo en pequeñas dosis, como la bollería industrial, responsable en buena parte de la obesidad mórbida, los alcoholes, el vino incluido, o las bebidas gaseosas.

Sin embargo, hay otros productos que no son en absoluto nocivos cuando se consumen con normalidad en una dieta variada y nutricionalmente pueden resultar muy positivos, pero cuyo abuso continuado puede tener efectos negativos por determinados componentes que contienen o reacciones que provocan. Este artículo expone diez alimentos de los que no es aconsejable abusar.

1. Tomates y berenjenas

Ambos son frutos de sendas plantas de la familia de las solanáneas, a la que también pertenece el pimiento, la patata o el tabaco. Estas plantas se caracterizan por acumular en sus partes verdes sustancias alcaloides con propiedades psicotóxicas que pueden provocar intoxicaciones, dolores de cabeza, vómitos e incluso alucinaciones. Es cierto que es difícil intoxicarse con tomates pero en el caso de tener la costumbre de consumirlos a diario y verdes, puede llegar a ocurrir.

En el caso de las berenjenas cuando se saltean en la sartén se destruye la mayor parte de los alcaloides. Pero no pasa lo mismo si se es adicto a la moussaka o la escalivada, dos platos realizados con berenjenas horneadas que pueden conservar restos de alcaloides. No se puede descartar que un hipotético consumo continuado y constante pudiera desencadenar intoxicaciones.

 

2. Cereales integrales

La fibra vegetal no solo es recomendable en nuestra dieta, sino que es fundamental para mantener la flora intestinal en estado óptimo. Además, una dieta rica en fibra previene la diverticulosis intestinal, es decir la formación de pliegues intestinales que se acaben cerrando en bolsas que puedan infectarse y provocar graves problemas.

Ahora bien, la fibra en exceso, sobre todo con productos enriquecidos industrialmente, puede tener un papel activo en el bloqueo de la absorción del calcio procedente de otros alimentos, por lo que no se descarta su responsabilidad en casos de osteoporosis a partir de ciertas edades.

3. Marisco

El marisco es sano por su aporte de proteína de calidad, además de numerosos oligoelementos y ácidos grasos Omega-3, si bien hay que vigilar porque es muy rico en colesterol. Ahora bien, plantea dos problemas. El primero es que al tratarse de animales muchas veces filtradores o carroñeros, absorben toda la contaminación que hay en su entorno y se convierten en un reservorio de metales pesados.

El segundo inconveniente es la presencia de numerosas purinas, moléculas nitrogenadas relativamente sencillas y relacionadas con la urea, el material de desecho de nitrógeno en nuestro sistema renal. Si los niveles de urea en nuestra sangre son altos, como consecuencia de un abuso sostenido de marisco, se formarán cristales de ácido úrico, que puede acumularse en determinados puntos del cuerpo donde la capilaridad se alta y la velocidad de circulación sanguínea baja.

Por ejemplo, el dedo gordo del pie. Esos cristales nos provocarán un dolor tremendo en la punta del dedo, que es lo que se conoce como la enfermedad llamada gota y que puede tener a una persona paralizada con el pie en alto durante días.

4. Zumos de frutas

Los zumos de frutas están desprovistos de las vitaminas liposolubles de la fruta y aportan una gran cantidad de azúcar al organismo en forma de sacarosa, que se divide en el metabolismo en fructosa y glucosa. No son malos en sí siempre que se beban en cantidades razonables y no de manera frecuente.

No obstante el abuso puede provocar a la larga deficiencias de vitaminas B1 y B2, ya que participan en la captación de la glucosa y se verán todo el tiempo bloqueadas para realizar otras funciones. Adicionalmente, el exceso de azúcares en sangre bloquea también la insulina, con lo que fuerza al páncreas a fabricar más, lo que a la larga puede hacerlo ineficiente para su producción y derivar en una diabetes.

 

 

5. Encurtidos

Las conservas en base a vinagre -ya sean aceitunas, banderillas, piparras, gildas, etc.- son ácidas y de ello deriva su sabor refrescante. Se ha descrito un cuadro de adicción al vinagre de los encurtidos, pero parece estar más relacionado con la sal que contiene. De todos modos el abuso de estos productos es contraproducente tanto para la dentadura como para las paredes estomacales por su poder corrosivo. También hay que vigilar el elevado contenido de sal que tienen.

6. Aperitivos industriales

Cheetos, fritos, chips de todo tipo así como galletitas saladas contienen ciertas cantidades de grasas trans o hidrogenadas para fijar la sal a la superficie del producto y estabilizarla, a la vez que potencial su sabor. Se trata de las típicas grasas que favorecen el colesterol LDL o malo, lo cual supone que este compuesto se acumula en las arterias formando placas que pueden dar a la larga serios problemas cardiovasculares.

7. Margarinas

La margarina es una transformación de una grasa vegetal, generalmente aceite de girasol -que tiene una estructura líquida por su incapacidad de formar uniones- en una grasa hidrogenada, es decir trans -que se vuelve sólida por los puentes que tiende el hidrógeno entre los ácidos grasos. Tiene los mismos peligros que los aperitivos industriales.

 

 

8. Zumos de zanahoria

El zumo de zanahoria se pone de moda durante determinadas épocas del año entre los aficionados al bronceado solar. Nada en contra, pero si colamos el zumo, le quitamos la fibra y algunas proteínas liposolubles, aunque dejamos vitaminas como la C y la A, además de azúcar. El inconveniente de abusar notáblemente de él es que un exceso de vitamina A, también conocida como retinol, puede traer a la larga problemas oculares y de osteoporosis. Estamos hablando, que quede claro, de un uso compulsivo.

9. Huevos

Los huevos son un alimento tradicional en el ser humano, altamente nutritivo y rico. No obstante, algunos estudios apuntan a que conviene limitarlos a una ingesta de no más de seis huevos semanales, aunque esta recomendación depende de cada persona, por sus altas cantidades en colesterol. El colesterol no es malo en sí e incluso hay estudios que no encuentran relación entre esta molécula y el riesgo de enfermedad coronaria, pero una dieta con exceso en un metabolismo poco propenso al consumo de energía -un individuo sedentario- puede favorecer la obesidad.

10. Pescado azul

El pescado azul s rico en ácidos grasos Omega-3 y Omega-6, por lo que su consumo es altamente recomendable. Pero su abuso, según qué pescado sea el que más consumamos, puede traernos problemas por la cantidad de mercurio procedente de la actividad industrial que acumulan en su cuerpo.